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Hablar de Salud Sexual Femenina – toda una especialidad!

Mujeres y hombres, con cuerpos diversos no sólo biológica sino socioculturalmente, regidos por normas del territorio en el que habitan, que definen la feminidad y la masculinidad, requieren una mirada distinta desde la salud en cuanto a la vivencia de su propia sexualidad.

El ejercicio de una sexualidad sana en las mujeres, depende en gran medida del grado de información y conocimiento que ella tenga en torno a los cambios naturales que presenta a lo largo de la vida y como estos, propios de la vivencia de ser mujer: ser madre o no, la menopausia temprana o tardía, los cambios en el ciclo hormonal que se dan con frecuencia, el paso del tiempo que se evidencia tanto en la piel como en los genitales y en el deseo, entre otros; pueden revertirse, ajustarse, disminuirse, tensarse y finalmente re-disfrutarse.

Atender los requerimientos en salud sexual acorde con las necesidades específicamente de las mujeres requiere entender que muchas de las enfermedades no se visibilizan tal vez por vergüenza o por o tabú o porque no son abordadas en consulta por las pacientes o los profesionales de la salud (Caballero, A. 2017), lo que plantea la necesidad de transformar ese imaginario social que afecta las concepciones, los procedimientos y las acciones sobre las mujeres y su sexualidad.

Al hablar de salud sexual femenina es necesario partir del reconocimiento de que el género repercute decididamente en la manera de enfermar las personas y de asumir su salud (Lafourie, MM, 2011).  Por lo tanto, pensar en torno a lo femenino, al cuerpo de la mujer y sus procesos, a una adecuada atención en salud sexual, es pensar en el profesional que sabe, que conoce, que se especializa, que indaga e investiga sobre aquellas disfunciones sexuales y las formas diversas de abordar los tratamientos desde la concepción de que la mujer y aquello que la aqueja, en muchas de las ocasiones compromete no sólo al ámbito físico sino a la esfera psicosocial, cuyo origen merece ser establecido de manera integral puesto que influye en la calidad de los servicios que las atienden.  

Reflexionando sobre esto, hoy por hoy se observa en el campo de las ciencias médicas, el compromiso de distintos profesionales de la salud con relación a la sexualidad de las mujeres, lo cual se ve reflejado en la estructuración transdisciplinar de nuevos servicios especializados, convirtiéndose en responsables de transmitir la información, los conocimientos, actitudes y prácticas sobre la sexualidad femenina, en mejora de la vivencia de ese cuerpo sexual y erótico que las conforma.

 

De esta manera, romper el silencio y acudir a los profesionales adecuados, no solo permite prevenir enfermedades sino recuperar el bienestar.